[…] el texto literario no debe ser traicionado. No ha sido escrito
para, como en un extraño laberinto, hacérselo recorrer al alumno
a la búsqueda de adjetivos, preposiciones o pretéritos
imperfectos. Lo cual tampoco invalida que en determinados
momentos y con objetivos claramente definidos, nos sirvamos de
textos literarios para esos menesteres, precisamente porque
algunos de los recursos formales que les confieren su especial
status son aprovechables para nuestros fines.
Montesa, S. y Garrido, A. (1994). La literatura en la clase de lengua. Actas del II
Congreso de ASELE (pp. 449-457). Málaga: Universidad de Málaga: p. 453.
En el fragmento: “... el texto literario no debe ser traicionado.”,
los autores hacen una crítica