El Texto 2 que se ofrece a continuación servirá
para contestar a las cuestiones de 33 a 35.
La mejor gimnasia para el cerebro es el bilingüismo
El cerebro de una persona bilingüe funciona como
un semáforo. Cuando tiene que elegir una palabra, da luz
verde al idioma que está usando y frena con una luz roja el
término del que no necesita. Este proceso natural de
selección, que hace centenares de veces al día, es como
una gimnasia involuntaria que mejora su materia gris.
Los efectos del bilingüismo en el cerebro se han
analizado profusamente en los últimos años desde
distintos puntos de vista. Hay investigaciones que apuntan
a que hablar dos idiomas permite combatir mejor el
Alzheimer o la demencia. Dos equipos de investigación
estadounidenses estudian en la actualidad las ventajas que
una segunda lengua supone para el día a día. “Los cerebros
bilingües están mejor equipados para procesar
información”, señala la profesora Viorica Marian,
psicóloga y autora principal de un estudio de
la Universidad de Northwestern (Evanston, Estados
Unidos).
En la misma línea trabaja otra institución
norteamericana, el Instituto de Aprendizaje y Ciencias del
Cerebro de la Universidad de Washington (Seattle, EE.
UU.), que recientemente ha entrado en contacto con las
autoridades españolas y planea trasladar parte de su
investigación aquí. Sus codirectores, Patricia K.
Kuhl y Andrew N. Meltzoff, analizan el proceso informal
que desarrollan los niños para aprender varios idiomas a
un tiempo. Desde mediados de 2014, están en contacto con
la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Educación
para ampliar su investigación a centros escolares en la
primera etapa infantil (de cero a tres años).
Ambos equipos se centran en la observación de las
partes del cerebro que se activan en las personas que solo
dominan un idioma frente a aquellas que funcionan en el
caso de los que se comunican al menos en dos lenguas con
fluidez. La profesora Marian, de la Universidad de
Northwestern, realizó su estudio con participantes de 18 a
27 años de edad seleccionados por la Universidad de
Houston. 17 de ellos eran bilingües en español e inglés
mientras que otros 18 solo hablaban inglés. "Elegimos
estos idiomas porque es el bilingüismo más habitual en
Texas, aunque suponemos que los resultados serían
similares con otras lenguas", señala la investigadora.
El trabajo, desarrollado a lo largo de tres años,
partía de un experimento bastante simple. Después de
escuchar una palabra en inglés, leída por una voz masculina con acento neutro, les enseñaban a los
integrantes de ambos grupos un dibujo con cuatro objetos:
dos cuya pronunciación es similar en inglés y otros dos que
suenan totalmente diferentes. Por ejemplo, clown (payaso)
y cloud (nube); candy (caramelo) y candle (vela)
o pig (cerdo) y picture (dibujo). Mientras los participantes
elegían el término correcto, el equipo de investigación
revisaba el comportamiento de su cerebro a través
imágenes por resonancia magnética.
Cuanto más oxígeno o sangre fluye a una región,
más esfuerzo realiza esa parte del cerebro. Los que solo
hablan un idioma tenían más activadas las regiones de
control de inhibiciones del cerebro que los bilingües, es
decir, “trabajan más duro para encontrar las respuestas”,
añade Viorica Marian, autora principal del estudio
publicado en la revista Brain and Language.
¿Qué efectos tiene que el cerebro funcione de uno
u otro modo? Según las conclusiones del equipo de la
profesora Marian, los niños bilingües, por ejemplo,
desechan “con más facilidad” el ruido en la clase para
concentrarse en la lección. “Si estás conduciendo u
operando en un quirófano es importante enfocarte en lo
que realmente importa e ignorar lo que no”, añade.
El equipo de trabajo de Seattle, incluye
investigadores postgraduados que analizan el aprendizaje
y el comportamiento del cerebro de sus propios hijos, que
son bilingües de inglés combinado con diferentes
idiomas.“El cerebro de una persona que habla dos lenguas
es mucho más flexible, enfrenta situaciones más complejas
por lo que busca mejor las soluciones y acaba resultando
mucho más ágil”, explicaba Patricia K. Kuhl, que estuvo
en España con Meltzoff a finales de septiembre y visitó la
red de colegios bilingües de la Comunidad de Madrid.
Meltzoff y Kuhl han presentado ya sus
investigaciones en el Congreso de los Estados Unidos. Sus
conclusiones “sirvieron para tranquilizar a la sociedad
frente al temor bastante extendido que un alumno que
crece entre dos idiomas perjudica la lengua materna y el
aprendizaje de otras materias”, según Andrew N. Meltzoff.
En España, la mayoría de las comunidades
autónomas tienen oferta de enseñanza bilingüe en inglés
pública. Los investigadores de Seattle visitaron centros de
Madrid y contactaron también con las autoridades
educativas de Barcelona. Meses antes, una delegación
española estuvo en Seatle. El ministro de Educación, José
Ignacio Wert, la secretaria de Estado de Educación,
Montserrat Gomendio, y la consejera del ramo de la
Comunidad de Madrid, Lucía Figar, acudieron a las instalaciones. Tras ambos encuentros, el equipo
estadounidense quiere colaborar ahora con Madrid. Los
investigadores han pedido trabajar en centros de la primera
etapa de educación infantil (de cero a tres años), según
explica un portavoz de la consejería. Esperan cerrar un
acuerdo en diciembre.
ÁLVAREZ, Pilar. “La mejor gimnasia para el cerebro es el
bilingüismo”. El País, 21 nov. 2014. Disponível em:
https://elpais.com/elpais/2014/11/14/ciencia/1415985974_376968.htm
l.