La falta de sueño afecta a nuestras emociones, nos
vuelve menos positivos y más ansiosos
Casi la mitad de los adultos españoles no duermen bien
a diario y la mayoría duermen menos horas que les
gustaría. Con estos datos sobre la mesa, no es extraño que los problemas para dormir empiecen a ser ya una
cuestión que también nos quita el sueño como sociedad.
Todas las formas de pérdida de sueño (privación total del
sueño, pérdida parcial del sueño y fragmentación del
sueño) producen cambios emocionales al día siguiente.
Los efectos más fuertes y consistentes son la reducción
del estado de ánimo positivo y el incremento de los
niveles de ansiedad.
El País