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49 questões encontradas
Respecto al uso de textos diversos en la clase de lengua española, señale con V, si verdaderas, o F, si falsas las afirmaciones abajo.
( ) Permite a los estudiantes el desarrollo de las destrezas lectora y de la comprensión.
( ) No puede servir de complemento a los tradicionales libros de texto y tampoco alzarse como principal material didáctico usado en clase.
( ) Permite que el estudiante elabore el sentido a partir de sus propios conocimientos.
( ) Posibilita a los estudiantes ver cómo la L2 se usa de modo real.
La secuencia correcta que completa los paréntesis, de arriba hacia abajo, es:
Una propuesta de lectura y comprensión de texto para estudiantes de lengua española en clases de Educación Básica necesita llevar en cuenta:
I. El tema del texto y la edad de los alumnos.
II. Las destrezas de los estudiantes.
III. El lenguaje del texto.
IV. El entorno de los estudiantes.
¿Cuáles están correctas?
Son supuestos para una adecuada planificación de clase de español para la Educación Básica, a EXCEPCIÓN de:
Respecto a la planificación de actividades con textos para las clases de español para estudiantes de la Educación Básica, es correcto decir que:
Respecto a los recursos didácticos para la enseñanza de la lengua española para brasileños, lo más adecuado sería:
Al planificar una clase de lengua extranjera para clases de Educación Básica, se reitera el enfoque de la educación en la interacción, en las vivencias y en la expansión de las experiencias de los estudiantes. De esa manera, hay que tenerse en cuenta que aprender un idioma es principalmente:
Las vacaciones están llenas de pendientes y el fin de semana, más cargado que la agenda de lunes a viernes. La desconexión está demasiado pautada y no parece suficiente.
Se asocia al ocio con hacer nada. La contemplación silenciosa y la escucha atenta de la naturaleza. Quedarte en casa haciendo fiaca o sentarte en la plaza a ver pasar a los demás. Sin embargo, el dolce fare niente está virando a dolce fare molto. En una bisagra dicotómica han quedado por un lado las ganas de disfrutar del tiempo libre haciendo poco y nada y, por el otro, el afán de maximizar ese espacio para encarar todo aquello que se tiene ganas de hacer y se ha postergado [...].
La doctora en Filosofía y profesora de la Universidad de Cracovia, Maria Zowislo, se ha especializado en la antropología del ocio. Cuenta a La Nación Revista que “las herramientas primitivas de piedras nos hablan de importantes mensajes de nuestra prehistoria: ese primer hombre que les dio forma debió tener algún tiempo libre para pensar en problemas de la vida e inventar implementos. Dichas herramientas se convirtieron en primer material para la transformación estética imaginativa, dando el primer impulso por el arte. ___________ el arte fue la primera acción no obligatoria y no funcional en el campo de la actividad libre [...], la primera centrada en simplemente permanecer vivo y permitiendo una conducta reflexiva”.
Parece lógico que para que aparezca una idea debe haber espacio. Para que el cerebro se active, se requiere descanso. ___________, el modo en que se define el ocio hoy se ha complejizado. De hecho, mientras que en el pasado (incluso en uno muy lejano como en Grecia o Roma) se ostentaba como riqueza la existencia del ocio, hoy la falta de tiempo libre se exhibe como un símbolo de estatus. El especialista Brad Aeon, profesor asistente en la Escuela de Ciencias Administrativas de la Universidad de Quebec, en Canadá, afirma que “el ocio siempre ha sido el antónimo del trabajo, pero no necesariamente ausencia”.
Parecería que una cuestión clave está en definir de qué se trata el ocio. “Para mí –explica la comunicadora María Freytes, creadora de Filosofanding, un proyecto reflexivo en Instagram– es ese espacio que se abre para disfrutar, para conectar con el sentido real de la vida, del ser, con las cosas que nos alegran, que nos dan contento, que nos dan significado, que reflejan nuestra propia esencia y ese ocio. A ese no hacer nada lo pensaría más como un espacio vacío donde lo nuevo puede aparecer. Los filósofos dirían que uno se encuentra a sí mismo cuando frena y cuando tiene tiempo para escucharse de forma más honda. La velocidad y el ruido te obligan a permanecer todo el tiempo en ese lugar de disturbios y de estímulos que te distraen”.
Agustín Valle, especialista en subjetividad mediática y comunicación, agrega una variable a la definición de ocio. “Parecería que descansar se ha convertido en cortar con el celular”, señala. “Ahora –relata– puede haber vacaciones del trabajo, irse a la playa, y que el ritmo atencional, el estado de alerta por solicitudes y respuestas, se mantenga sin ninguna modificación sustancial. Si viajamos a cosechar pruebas de nuestro feliz descanso, su publicación especular llena el espacio vacante de lo laboral”.
“No existe no hacer nada, en rigor –afirma Valle–. El descanso siempre estuvo cerca de la recreación y, por tanto, de lo lúdico, del juego. Es por eso que siempre se lo asoció con el viaje: porque el viaje propende a la reambientación, experimentar la elaboración de un nuevo ambiente, de un territorio. Viaje, descanso, campo de juego. Acaso descansar consista en experimentar”. James Wallman, pronosticador de tendencias, afirma que “el ocio no mejora la calidad de vida a menos que uno sepa cómo usarlo de manera efectiva”. El especialista define el tiempo de ocio como cualquier momento en el que no se está ocupado con el trabajo o las tareas del hogar, con o sin pago.
La palabra que expresa una idea opuesta a “lejano” (l. 19) es:
Las vacaciones están llenas de pendientes y el fin de semana, más cargado que la agenda de lunes a viernes. La desconexión está demasiado pautada y no parece suficiente.
Se asocia al ocio con hacer nada. La contemplación silenciosa y la escucha atenta de la naturaleza. Quedarte en casa haciendo fiaca o sentarte en la plaza a ver pasar a los demás. Sin embargo, el dolce fare niente está virando a dolce fare molto. En una bisagra dicotómica han quedado por un lado las ganas de disfrutar del tiempo libre haciendo poco y nada y, por el otro, el afán de maximizar ese espacio para encarar todo aquello que se tiene ganas de hacer y se ha postergado [...].
La doctora en Filosofía y profesora de la Universidad de Cracovia, Maria Zowislo, se ha especializado en la antropología del ocio. Cuenta a La Nación Revista que “las herramientas primitivas de piedras nos hablan de importantes mensajes de nuestra prehistoria: ese primer hombre que les dio forma debió tener algún tiempo libre para pensar en problemas de la vida e inventar implementos. Dichas herramientas se convirtieron en primer material para la transformación estética imaginativa, dando el primer impulso por el arte. ___________ el arte fue la primera acción no obligatoria y no funcional en el campo de la actividad libre [...], la primera centrada en simplemente permanecer vivo y permitiendo una conducta reflexiva”.
Parece lógico que para que aparezca una idea debe haber espacio. Para que el cerebro se active, se requiere descanso. ___________, el modo en que se define el ocio hoy se ha complejizado. De hecho, mientras que en el pasado (incluso en uno muy lejano como en Grecia o Roma) se ostentaba como riqueza la existencia del ocio, hoy la falta de tiempo libre se exhibe como un símbolo de estatus. El especialista Brad Aeon, profesor asistente en la Escuela de Ciencias Administrativas de la Universidad de Quebec, en Canadá, afirma que “el ocio siempre ha sido el antónimo del trabajo, pero no necesariamente ausencia”.
Parecería que una cuestión clave está en definir de qué se trata el ocio. “Para mí –explica la comunicadora María Freytes, creadora de Filosofanding, un proyecto reflexivo en Instagram– es ese espacio que se abre para disfrutar, para conectar con el sentido real de la vida, del ser, con las cosas que nos alegran, que nos dan contento, que nos dan significado, que reflejan nuestra propia esencia y ese ocio. A ese no hacer nada lo pensaría más como un espacio vacío donde lo nuevo puede aparecer. Los filósofos dirían que uno se encuentra a sí mismo cuando frena y cuando tiene tiempo para escucharse de forma más honda. La velocidad y el ruido te obligan a permanecer todo el tiempo en ese lugar de disturbios y de estímulos que te distraen”.
Agustín Valle, especialista en subjetividad mediática y comunicación, agrega una variable a la definición de ocio. “Parecería que descansar se ha convertido en cortar con el celular”, señala. “Ahora –relata– puede haber vacaciones del trabajo, irse a la playa, y que el ritmo atencional, el estado de alerta por solicitudes y respuestas, se mantenga sin ninguna modificación sustancial. Si viajamos a cosechar pruebas de nuestro feliz descanso, su publicación especular llena el espacio vacante de lo laboral”.
“No existe no hacer nada, en rigor –afirma Valle–. El descanso siempre estuvo cerca de la recreación y, por tanto, de lo lúdico, del juego. Es por eso que siempre se lo asoció con el viaje: porque el viaje propende a la reambientación, experimentar la elaboración de un nuevo ambiente, de un territorio. Viaje, descanso, campo de juego. Acaso descansar consista en experimentar”. James Wallman, pronosticador de tendencias, afirma que “el ocio no mejora la calidad de vida a menos que uno sepa cómo usarlo de manera efectiva”. El especialista define el tiempo de ocio como cualquier momento en el que no se está ocupado con el trabajo o las tareas del hogar, con o sin pago.
La frase que presenta la palabra “uno” (l. 29) con el mismo sentido del texto es:
Las vacaciones están llenas de pendientes y el fin de semana, más cargado que la agenda de lunes a viernes. La desconexión está demasiado pautada y no parece suficiente.
Se asocia al ocio con hacer nada. La contemplación silenciosa y la escucha atenta de la naturaleza. Quedarte en casa haciendo fiaca o sentarte en la plaza a ver pasar a los demás. Sin embargo, el dolce fare niente está virando a dolce fare molto. En una bisagra dicotómica han quedado por un lado las ganas de disfrutar del tiempo libre haciendo poco y nada y, por el otro, el afán de maximizar ese espacio para encarar todo aquello que se tiene ganas de hacer y se ha postergado [...].
La doctora en Filosofía y profesora de la Universidad de Cracovia, Maria Zowislo, se ha especializado en la antropología del ocio. Cuenta a La Nación Revista que “las herramientas primitivas de piedras nos hablan de importantes mensajes de nuestra prehistoria: ese primer hombre que les dio forma debió tener algún tiempo libre para pensar en problemas de la vida e inventar implementos. Dichas herramientas se convirtieron en primer material para la transformación estética imaginativa, dando el primer impulso por el arte. ___________ el arte fue la primera acción no obligatoria y no funcional en el campo de la actividad libre [...], la primera centrada en simplemente permanecer vivo y permitiendo una conducta reflexiva”.
Parece lógico que para que aparezca una idea debe haber espacio. Para que el cerebro se active, se requiere descanso. ___________, el modo en que se define el ocio hoy se ha complejizado. De hecho, mientras que en el pasado (incluso en uno muy lejano como en Grecia o Roma) se ostentaba como riqueza la existencia del ocio, hoy la falta de tiempo libre se exhibe como un símbolo de estatus. El especialista Brad Aeon, profesor asistente en la Escuela de Ciencias Administrativas de la Universidad de Quebec, en Canadá, afirma que “el ocio siempre ha sido el antónimo del trabajo, pero no necesariamente ausencia”.
Parecería que una cuestión clave está en definir de qué se trata el ocio. “Para mí –explica la comunicadora María Freytes, creadora de Filosofanding, un proyecto reflexivo en Instagram– es ese espacio que se abre para disfrutar, para conectar con el sentido real de la vida, del ser, con las cosas que nos alegran, que nos dan contento, que nos dan significado, que reflejan nuestra propia esencia y ese ocio. A ese no hacer nada lo pensaría más como un espacio vacío donde lo nuevo puede aparecer. Los filósofos dirían que uno se encuentra a sí mismo cuando frena y cuando tiene tiempo para escucharse de forma más honda. La velocidad y el ruido te obligan a permanecer todo el tiempo en ese lugar de disturbios y de estímulos que te distraen”.
Agustín Valle, especialista en subjetividad mediática y comunicación, agrega una variable a la definición de ocio. “Parecería que descansar se ha convertido en cortar con el celular”, señala. “Ahora –relata– puede haber vacaciones del trabajo, irse a la playa, y que el ritmo atencional, el estado de alerta por solicitudes y respuestas, se mantenga sin ninguna modificación sustancial. Si viajamos a cosechar pruebas de nuestro feliz descanso, su publicación especular llena el espacio vacante de lo laboral”.
“No existe no hacer nada, en rigor –afirma Valle–. El descanso siempre estuvo cerca de la recreación y, por tanto, de lo lúdico, del juego. Es por eso que siempre se lo asoció con el viaje: porque el viaje propende a la reambientación, experimentar la elaboración de un nuevo ambiente, de un territorio. Viaje, descanso, campo de juego. Acaso descansar consista en experimentar”. James Wallman, pronosticador de tendencias, afirma que “el ocio no mejora la calidad de vida a menos que uno sepa cómo usarlo de manera efectiva”. El especialista define el tiempo de ocio como cualquier momento en el que no se está ocupado con el trabajo o las tareas del hogar, con o sin pago.
Analice las afirmaciones abajo según su uso en el texto:
I. La expresión “especular” (l. 36) hace referencia a “descanso” (l. 36).
II. El pronombre complemento “les” en el fragmento “ese primer hombre que les dio forma” (l. 11-12) se refiere a “importantes mensajes” (l. 11).
III. La expresión “la primera” (l. 16) se refiere a la palabra “acción” (l. 15).
¿Cuáles están correctas?
Las vacaciones están llenas de pendientes y el fin de semana, más cargado que la agenda de lunes a viernes. La desconexión está demasiado pautada y no parece suficiente.
Se asocia al ocio con hacer nada. La contemplación silenciosa y la escucha atenta de la naturaleza. Quedarte en casa haciendo fiaca o sentarte en la plaza a ver pasar a los demás. Sin embargo, el dolce fare niente está virando a dolce fare molto. En una bisagra dicotómica han quedado por un lado las ganas de disfrutar del tiempo libre haciendo poco y nada y, por el otro, el afán de maximizar ese espacio para encarar todo aquello que se tiene ganas de hacer y se ha postergado [...].
La doctora en Filosofía y profesora de la Universidad de Cracovia, Maria Zowislo, se ha especializado en la antropología del ocio. Cuenta a La Nación Revista que “las herramientas primitivas de piedras nos hablan de importantes mensajes de nuestra prehistoria: ese primer hombre que les dio forma debió tener algún tiempo libre para pensar en problemas de la vida e inventar implementos. Dichas herramientas se convirtieron en primer material para la transformación estética imaginativa, dando el primer impulso por el arte. ___________ el arte fue la primera acción no obligatoria y no funcional en el campo de la actividad libre [...], la primera centrada en simplemente permanecer vivo y permitiendo una conducta reflexiva”.
Parece lógico que para que aparezca una idea debe haber espacio. Para que el cerebro se active, se requiere descanso. ___________, el modo en que se define el ocio hoy se ha complejizado. De hecho, mientras que en el pasado (incluso en uno muy lejano como en Grecia o Roma) se ostentaba como riqueza la existencia del ocio, hoy la falta de tiempo libre se exhibe como un símbolo de estatus. El especialista Brad Aeon, profesor asistente en la Escuela de Ciencias Administrativas de la Universidad de Quebec, en Canadá, afirma que “el ocio siempre ha sido el antónimo del trabajo, pero no necesariamente ausencia”.
Parecería que una cuestión clave está en definir de qué se trata el ocio. “Para mí –explica la comunicadora María Freytes, creadora de Filosofanding, un proyecto reflexivo en Instagram– es ese espacio que se abre para disfrutar, para conectar con el sentido real de la vida, del ser, con las cosas que nos alegran, que nos dan contento, que nos dan significado, que reflejan nuestra propia esencia y ese ocio. A ese no hacer nada lo pensaría más como un espacio vacío donde lo nuevo puede aparecer. Los filósofos dirían que uno se encuentra a sí mismo cuando frena y cuando tiene tiempo para escucharse de forma más honda. La velocidad y el ruido te obligan a permanecer todo el tiempo en ese lugar de disturbios y de estímulos que te distraen”.
Agustín Valle, especialista en subjetividad mediática y comunicación, agrega una variable a la definición de ocio. “Parecería que descansar se ha convertido en cortar con el celular”, señala. “Ahora –relata– puede haber vacaciones del trabajo, irse a la playa, y que el ritmo atencional, el estado de alerta por solicitudes y respuestas, se mantenga sin ninguna modificación sustancial. Si viajamos a cosechar pruebas de nuestro feliz descanso, su publicación especular llena el espacio vacante de lo laboral”.
“No existe no hacer nada, en rigor –afirma Valle–. El descanso siempre estuvo cerca de la recreación y, por tanto, de lo lúdico, del juego. Es por eso que siempre se lo asoció con el viaje: porque el viaje propende a la reambientación, experimentar la elaboración de un nuevo ambiente, de un territorio. Viaje, descanso, campo de juego. Acaso descansar consista en experimentar”. James Wallman, pronosticador de tendencias, afirma que “el ocio no mejora la calidad de vida a menos que uno sepa cómo usarlo de manera efectiva”. El especialista define el tiempo de ocio como cualquier momento en el que no se está ocupado con el trabajo o las tareas del hogar, con o sin pago.
En la línea 06 del texto, se ve el empleo de “y” entre las palabras “poco” y “nada”. La alternativa en la cual NO se puede usar la “y” para unir palabras o expresiones es: