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Celebración de la fantasia
Fue a la entrada del pueblo de Ollantaytambo, cerca de Cuzco. Yo me había despedido de un grupo de turistas y estaba solo, mirando de lejos las ruinas de piedra, cuando un nino del lugar, enclenque, haraposo, se acercó a pedirme que le regalara una lapicera. No podía darle la lapicera que tenía, porque la estaba usando en no sé qué aburridas anotaciones, pero le ofrecí dibujarle un cerdito en la mano.
Súbitamente, se corrió la voz. De buenas a primeras me encontré rodeado de un enjambre de niños que exigían, a grito pelado, que yo les dibujara bichos en sus manitas cuarteadas de mugre y frío, pieles de cuero quemado: había quien quería un cóndor y quien una serpiente, otros preferían loritos o lechuzas y no faltaban los que pedían un fantasma o un dragón.
Y entonces, en medio de aquel alboroto, un desamparadito que no alzaba más de un metro del suelo me mostró un reloj dibujado con tinta negra en su muneca:
-Me lo mandó un tío mío, que vive en Lima -dijo.
-Y ¿anda bien? -le pregunté.
-Atrasa un poco -reconoció.
(Eduardo Galeano. El libro de los abrazos, Barcelona, RBA, 1995, pág. 22. Disponível em: https://narrativabreve.com/2013Z11/cuento-breve-eduardo-galeano-celebracion-fantasia.html).
No podía darle la lapicera que tenía, porque la estaba usando en no sé qué aburridas anotaciones, pero le ofrecí dibujarle un cerdito en la mano.
Las palabras subrayadas podrían ser sustituidas, sin perjudicar la semántica del texto, por:
Texto para lo ítem.
Diciembre 29
El camino es el destino
Había sido copiosa la bebedera, diciendo adiós al año que pronto se iría, y andaba yo perdido en las calles de Cádiz.
Pregunté por dónde se iba al mercado. Un viejo desprendió su espalda de la pared y muy desganadamente me respondió, señalando nada:
—Tú haz lo que la calle te diga.
La calle me dijo, y yo llegué.
Algunos miles de años antes, Noé había navegado sin brújula, ni velas, ni timón.
El arca se dejó ir, por donde el viento le dijo, y se salvó del diluvio.
Eduardo Galeano. Los Hijos de los Días. México: Siglo XXI Editores, 2012.
Juzga lo ítem según el texto y la gramática normativa.
“Pronto”, en el texto, aporta un sentido de tiempo.