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Lo que podemos aprender de las batallas del abuelo y lo que podemos enseñarle de la viralidad
Por Mariángeles García
Reconocer las diferencias en las maneras de hacer las cosas y de entender el trabajo que tenían las generaciones anteriores no significa que se tenga que despreciar lo que hacían. Tampoco al contrario. ¿Pero cómo iniciar un diálogo intergeneracional sano? A veces, basta con mostrar, sin más, y hablar sin palabras.
Eso es lo que hace en su cuenta de TikTok Sol Ohanian, una joven bonaerense de 28 años: practicar el diálogo intergeneracional mostrando a su abuelo y a otras personas mayores haciendo sus trabajos de una manera tan asombrosa que sorprende aún más la poca importancia que le dan a ese hecho, como si fuera algo normal y fácil. Como si no pareciera que llevan toda la vida haciéndolo.
Sol trabaja desde los 19 años en agencias de comunicación: “editorial, digital, más enfocado en ventas, branding, artistas musicales … de todo un poco”, puntualiza, así que sabe bien cómo contar historias. Normal que dos de ellas se hayan hecho virales, las que están protagonizadas por su abuelo y por uno de los empleados de su imprenta, Roberto, que lleva trabajando allí más de 40 años. Y eso, contar qué hacen, mostrarlo y viralizarlo, es lo que ella puede enseñar a hacer a generaciones más veteranas y alejadas por edad.
El abuelo tiene 90 años y sigue acudiendo cada día a su puesto en la editorial e imprenta que regenta, Akian Gráfica, aunque ahora ya ha delegado todas las tareas de su negocio. “Mi abuelo es un amante del trabajo y la rutina”, explica la nieta, y lo dice como una lección de vida que extrae del día a día del anciano.
“La mayor diferencia del antes y del ahora es el uso de las computadoras”, explica Sol. “Él no usa, tuvo que delegar la mayor parte de las tareas, aunque sigue llamando por teléfono a su papelero de toda la vida, como se hacía antes. El sector cambió, antes se imprimía de todo y ahora mucho menos. En la actualidad, un libro es un objeto de arte, cuanto más calidad y texturas, mejor. Él es el número uno en estas cuestiones”, explica con orgullo Ohanian.
“Mi abuelo baja al taller todos los días y da indicaciones para mejorar la excelencia de lo que se está imprimiendo”. Esta es una de las lecciones que podemos extraer de esa antigua manera de diseñar y hacer las cosas.
La razón por la que esta joven comunicadora está interesada en mostrar cómo trabajan estos dos abuelos es porque considera que “es una generación que no saturó las redes sociales. Su historia es interesante y genuina. Y algo importante: no nos están vendiendo nada. Entre tanto contenido que compite entre sí, emprendimientos, influencers, descuentos, está bueno detenerse a escuchar una historia de vida”.
De esa manera de trabajar, deberíamos recuperar su paciencia, su constancia y su rutina, en opinión de Sol. “Lograr ver el trabajo como un todo de principio a fin. Desde que el cliente nos contacta, hasta que el producto está en circulación. Creo que los mayores tienen mucho para enseñarnos sobre la paciencia y lo manual”.
Pero el aprendizaje también puede recaer en los veteranos, no es un camino unidireccional. “Los más jóvenes tenemos para enseñarles la globalización digital, la viralidad, la expansión mediante las redes”. Porque en eso consiste también el intercambio generacional, algo de lo que Ohanian es una firme defensora: escuchar, aprender y respetar. No hay otra manera.
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