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¡Despierta! ¡Desayuna!
Por la mañana, ¡Un buen desayuno!
Procura desayunar todas las mañanas con tus hijos. Rendirán mejor durante el día y les ayudarás a prevenir la obesidad. Un buen desayuno debe incluir un lácteo (leche, yogur, queso), un cereal (pan, galletas...), un poco de aceite, mermelada o miel, frutas o zumo y, en ocasiones, jamón o fiambre.
¡Haz que se muevan!
Fomenta en ellos la actividad física dentro de sus hábitos como un juego más y participa con ellos en actividades al aire libre.
Con un buen desayuno, ¡da el primer paso para la alimentación saludable de tus hijos!
El refrán que mejor se relaciona al tema del texto es: