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La Asamblea Nacional francesa prohibió el uso de teléfonos móviles en colegios e institutos a partir del próximo curso escolar. Aunque muchos países tienen normas limitando el uso de los teléfonos en las escuelas, Francia es el primero en prohibirlos totalmente desde la escuela primaria hasta el liceo. La ley, según los deputados, es una respuesta a muchos padres, preocupados porque sus hijos se pasan horas mirando las pantallas de sus teléfonos y por el aumento de los casos de acoso a través de Internet. El texto defendido por el gobierno francés considera que su uso “provoca numerosas disfunciones incompatibles con la mejora del clima escolar” y que su prohibición permitirá garantizar un entorno que favorezca la concentración. Incluso en el recreo, apunta, “puede ser nefasto al reducir la actividad física y limitar las interacciones sociales”. En Francia, 93% de los adolescentes de entre 12 y 17 años, según una encuesta de la Autoridad de Regulación de Comunicaciones Electrónicas (ARCEP), tenían un teléfono móvil en 2016, frente al 72 % de 2005. Esta prohibición es contraria a las Directrices para las políticas de aprendizaje móvil (2013) de la UNESCO, la cual cree en las escuelas como un lugar idóneo para ofrecer asesoramiento y aprendizaje acerca de los usos adecuados o productivos de los dispositivos móviles y, en muchos casos, es poco probable que los alumnos reciban ese asesoramiento en otro lugar. En lugar de prohibirlos, las escuelas deberían aumentar la sensibilización de los alumnos para que utilicen los dispositivos móviles en condiciones de seguridad y eviten los peligros inherentes al acceso libre a la comunicación y la información, en particular un uso abusivo y la adicción a Internet.
El uso específico de “e”, en el trecho “colegios e institutos” (línea 2), ocurre para evitar la eufonía.