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Through its Advanced Wide Field of View Architectures for Image Reconstruction and Exploitation program, DARPA (Defense Advanced Research Projects Agency) has been working on ways to develop a camera that can take a gigapixel-quality image in a single snapshot. This approach is novel, given that today’s gigapixel images actually consist of several megapixel-sized images pieced together digitally to provide a high level of detail over a large area. This is often done using a long-lens digital single-lens reflex (SLR) camera placed atop a motorized mount. Software controls the movement of the camera, which captures a mosaic of hundreds or even thousands of images that, when placed together, create a single, high-resolution scene that maintains its clarity even when the viewer zooms in on a specific area. DARPA plans to invest $ 25 million over a three-and-a-half-year period in its program, which includes a component called Maximally Scalable Optical Sensor Array Imaging with Computation.
The single-snapshot approach to gigapixel digital photography has its drawbacks. The equipment is bulky, expensive and complicated. In addition, because it may take several minutes or even hours for the automated camera to shoot all of the individual images required to create the larger mosaic, lighting conditions may change and objects (cars, people, aircraft, etc.) can move into and out of the frames. And stitching together the individual images requires software that must match overlapping points — any errors must be corrected manually.
Internet: <www.scientificamerican.com> (adapted).
La subjetividad del periodista
DEFENSORA DEL LECTOR. Padres adoptivos se quejan por un reportaje que califica de “verdaderos” padres a los biológicos. En los conflictos, la utilización de determinadas palabras implica parcialidad.
La asepsia total no existe en periodismo. Ninguna información, por muy factual que sea, queda totalmente libre de las impregnaciones ideológicas o culturales del periodista. Pero entre una asepsia ideal y una interpretación totalmente moldeada por la subjetividad de quien escribe hay un larguísimo trecho que los periodistas pueden recorrer en diferente medida. ¿Hasta dónde es legítimo que las ideas personales o la subjetividad del periodista afloren en las informaciones? Esta es una pregunta a la que he de responder a menudo, pues recibo con frecuencia cartas de lectores que consideran que una determinada información está excesivamente sesgada por la opinión del periodista.
Dos adjetivos y un párrafo del reportaje Madre e hija se encuentran 29 años después, de la serie Vidas Robadas, ha motivado esta semana las quejas de un buen número de padres adoptivos. Estos son los párrafos que han soliviantado a los lectores: “El de Alejandro Alcalde Ruiz es un caso insólito: el de un padre adoptivo que se volcó de lleno con su hija adoptiva para intentar localizar a la madre biológica de esta. No es lo habitual. Lo habitual es que los padres adoptivos se muestren reticentes, cuando no abiertamente opuestos, a que sus hijos adoptivos se dediquen a hurgar en el pasado para encontrar sus orígenes”. “Pilar, hoy, al fin, ha logrado ver coronado su sueño: besar y abrazar a su auténtica madre, María Luisa Torres Romero”. “Por su parte, Alejandro Alcalde tardó poco en confesar a su hija Pilar que él y su esposa no eran sus verdaderos padres”.
Y así de dolida se muestra María José Barlés Arizón: “Yo soy la verdadera madre de mis hijos. Me cuesta mucho tener que justificarlo. No los parí, pero los he buscado, criado, curado, educado, mimado, reñido, ayudado, acompañado, y lo que me queda. A mi hija la abandonaron con cinco días. Cuando me pida buscar a su madre biológica, la ayudaré. A mi hijo lo abandonaron con tres meses. Vivió con una familia de acogida con la que mantenemos contacto. Cuando me pida buscar a su madre biológica, le ayudaré.
Leonor Muñoz Pastrana, que se presenta como “una madre, sin más adjetivos”, critica “este tipo de lenguaje que sale desde lo más profundo del inconsciente y que hiere, daña y echa por tierra el trabajo del día a día con nuestros hijos”. En una primera respuesta, los autores de la información, Jesús Duva y Natalia Junquera, se remiten a las definiciones de los diccionarios de las palabras auténtico y verdadero, y también de la palabra madre (“mujer que ha engendrado” y “hembra que ha parido”), para demostrar que no son “expresiones trasnochadas” ni despectivas. “Otra cosa son las consideraciones que cada uno pueda hacer y entendemos que los padres adoptivos se sientan y actúen como padres a secas, sin ningún adjetivo”.
Posteriormente, Natalia Junquera matiza que, digan lo que digan los diccionarios, su opinión es: “Madre es cualquier mujer que cuida, se preocupa y quiere a un niño como a un hijo. Cuando en el reportaje nos expresábamos en los términos madre verdadera y madre adoptiva lo hacíamos en un contexto muy concreto, que no es el de las adopciones, sino el del robo de niños o las adopciones irregulares, y con el único objetivo de diferenciar a la madre que fue engañada en el hospital en que dio a luz para quitarle a su hijo, de la madre a la que lo entregaron y lo crió”.
Milagros Pérez Oliva, 17/7/2011. Internet: <www.elpais.com> (con adaptaciones).
Es correcto sustituir “a menudo” (R.14) por con urgencia sin que esto produzca una alteración semántica.