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Scientists publish their original research in scientific journals, which are fundamentally different from news magazines. The articles in scientific journals are not written by journalists — they are written by scientists. Scientific articles are not sensational stories intended to entertain the reader with an amazing discovery, nor are they news stories intended to summarize recent scientific events, nor even records of every successful and unsuccessful research venture. Instead, scientists write articles to describe their discoveries to the community in a transparent manner. Within a scientific article, scientists present their research questions, the methods by which the question was approached, and the results they achieved using those methods. In addition, they present their analysis of the data and describe some of the interpretations and implications of their work. Because these articles report new work for the first time, they are called primary literature. In contrast, articles or news stories that review or report on scientific research already published elsewhere are referred to as secondary. The articles in scientific journals are different from news articles in another way — they must undergo a process called peer review in which other scientists (the professional peers of the authors) evaluate the quality and merit of research before recommending whether or not it should be published.
Desarrollo y tipos de la política científica La política científica tem uma tradição de uma larga centuria en Europa e incluso sorprendentemente en España. En el ámbito europeo, Reino Unido, Francia y Alemania inician políticas científicas en los primeros años del siglo XX. La moderna política científica se atribuye a los Estados Unidos, con la iniciativa del funcionario e ingeniero norteamericano Vannevar Bush tras la Segunda Guerra Mundial y el reconocimiento al papel decisivo de la ciencia en la victoria aliada, iniciativa que se centra en el texto-programa elaborado por Bush titulado Science. The Endless Frontier (Ciencia. La frontera sin límites), promovido por Roosevelt y gestionado por Truman, su sucesor. Para analizar la complicada trayectoria de las políticas científicas, me gusta acudir, por motivos de simplicidad, al complemento circunstancial que acompaña a esas políticas. Por ello hablo de “políticas para la ciencia”, “políticas por la ciencia” e, incluso, de “políticas con la ciencia”. Las “políticas para la ciencia” guardan estrecha asociación con el proceso de producción del conocimiento. En ellas juegan papel dos de los tres modelos sociopolíticos históricamente aplicados al desarrollo de las políticas científicas: el espontáneo y el estratégico, mientras que el tercero, el planificador, no se considera lógico ni operativo en el caso de estas políticas (hay fracasos resonantes cuando se trató de aplicarlo en la antigua Unión Soviética). En el caso de las “políticas por la ciencia”, se trata de abordar el proceso de transferencia de conocimiento para el desarrollo tecnológico (se podría hablar de política científica y tecnológica). Tiene una vigencia que data, en sentido operativo, de hace 50-60 años y en ella operan también dos de los tres modelos citados: el estratégico y el planificador. Tras las crisis energéticas y económicas, entre los políticos formados en la economía empezó a aflorar la opinión de que estas dos clases de políticas científicas no eran solución. En suma, cuestionaban la eficacia de las citadas políticas científicas sobre el crecimiento y el desarrollo en los países avanzados. A partir de ese posicionamiento, se trata de asociar investigación y desarrollo tecnológico con la innovación (tecnológica esencialmente). Surgen así las políticas asociadas, orientadas al trinomio I+D+i, cuya aparición podríamos datar de hace 30-40 años y que persiguen la transformación y el desarrollo de conocimientos en procesos y productos que van a ser sometidos al juicio (control) del mercado. De esta nueva orientación surgen nuevos modelos: el lineal, el interactivo y el sistémico (noción de sistema). A estas políticas me atrevería a llamarlas “políticas con la ciencia”, ya que en ellas hay que considerar la cooperación como foco.
Secondary publications are not the same evaluation as that given to primary ones.