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Lea el fragmento que sigue para contestar las preguntas 29 y 30: Lo demás es mentira
Veo la cabeza de la mujer apoyada en el hombre o refugiada en él (1), sonreída, y
comento que tiene cara alumbrosa, cara de beso.
f) Cara de espanto – contradice Pedro –. Ella vio a los asesinos. Los vio venir y alzó
el brazo. Con estas piedras los mataron.
Veo el brazo alzado. La mano le protegió los ojos alguna súbita (2) amenaza o mal
sueño, mientras el resto del cuerpo seguía (3) durmiendo, enredado al cuerpo de él.
g) ¿Ves? – dice Pedro –. Con esta piedra le rompieron la cabeza.
Me señala la telaraña de la rajadura en el cráneo (4) del hombre y dice:
h) Piedras así de grandes no se encuentran por aquí. Las trajeron de lejos, para
matarlos. Quién sabe de dónde (5) las trajeron.
Yacen abrazados desde hace miles de años. Ocho mil años, dicen los arqueólogos (6).
Antes del tiempo de los pastores y de los labriegos. Dicen que la arcilla impermeable de la
península les mantuvo intactos los huesos.
Los miramos y pasa el tiempo. Siento la resolana reverberando entre el cielo sin color y
la tierra caliente y siento que esta península (7) de Zumpa ama a sus amantes, y que por
eso supo guardarlos en su vientre y no se los comió.
Y siento otras cosas que no entiendo y me marean.
Estoy mareado y desnudo.
– Ellos crecen – digo.
– Recién (8) empieza. Espera y verás – me advierte Pedro, mientras el auto se desliza
hacia la costa entre nubes de polvo.
Y yo sé (9) que me perseguirán. Magdalena los vio y gritó (10) cuando se iba.
– Los descubrió una mujer – dice Pedro –. Una arqueóloga (11) que se llama Karen.
Están tal cual los encontró, hace dos años y medio.
Que no los despierten, quisiera yo. Hace ocho mil años que duermen juntos.
– ¿Qué (12) harán aquí? ¿Un museo?
– Algo así – sonríe (13) Pedro –. Un museo… ¿por qué no un templo?
Y pienso: “Ese pocito es su casa, que fue invulnerable. ¿Cuántas (14) noches caben
dentro de noche tan larga?”.
Me estremezco presintiendo el supershow de los amantes de Zumpa en manos de los tour
operators, una experiencia inolvidable, un tesoro de la arqueología mundial, las cámaras
(15) y las filmadoras escoltadas por enjambres de turistas compradores de emociones.
Pienso en el bello cuerpo que ellos hacen abrazándose (16) y en tanto ojos sucios que no
los merecerán. En seguida me acuso de egoísmo (17) y un poquito de vergüenza me sube a
la cara.
(GALEANO, Eduardo. Amares. Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 2018, pp.36-37. Adaptado.)
De acuerdo con las reglas de acentuación en lengua española, es correcto afirmar que:
I. Las palabras (8), (10) y (13) llevan tilde porque siguen la regla de las agudas;
II. Las palabras (1), (9) y (14) llevan tilde diacrítica;
III. Las palabras (3), (13) y (17) llevan tilde por el mismo motivo;
IV. Las palabras (4), (11) y (15) llevan tilde porque siguen la regla de las llanas;
V. Las palabras (5), (7) y (12) llevan tilde porque terminan en vocal tónica;
VI. Las palabras (2), (6) y (16) llevan tilde porque sigue la regla de las esdrújulas.
Está(n) correcta(s) la(s) afirmación(es):